Psic. Marco Altamirano
La terapia es un proceso en constante evolución, y en algunos casos, puede ser necesario hacer ajustes para que realmente sea efectiva. En esta entrada, explicaremos cómo evaluar si esos ajustes son necesarios, cómo hacer estas modificaciones y qué pasos seguir si sientes que tu terapia no funciona.
Si aún no la has leído, te invitamos a revisar nuestra entrada anterior sobre las razones más comunes por las que la psicoterapia puede no estar dando los resultados esperados: ¿TU TERAPIA NO ESTÁ FUNCIONANDO? RAZONES POR LAS QUE ESTO OCURRE.
¿Cómo evaluar si necesitas ajustes si tu terapia no funciona?
Si sientes que tu terapia no funciona, antes de tomar decisiones apresuradas, es importante analizar los factores que pueden estar interviniendo y los ajustes que podrían realizar tú y tu terapeuta para recomponer el rumbo. En muchos casos, pequeños cambios en la forma en que participas en el proceso o en la estrategia terapéutica pueden marcar una gran diferencia.
Reflexiona sobre tu propio compromiso
La terapia es un proceso activo que requiere esfuerzo dentro y fuera de las sesiones. El compromiso es clave para el progreso y un aspecto fundamental a evaluar si sientes que la terapia no funciona. Es importante preguntarte:
- ¿Estoy aplicando las herramientas que aprendo en sesión?
La terapia no solo ocurre en la consulta; los cambios reales surgen cuando se ponen en práctica las estrategias en la vida diaria. Si sientes que no hay avances, evalúa si has estado integrando lo aprendido.
- ¿He sido sincero con mi terapeuta sobre lo que siento y necesito?
A veces, por incomodidad o temor, no expresamos completamente nuestras preocupaciones. Si sientes que algo en la terapia no está funcionando para ti, hablarlo abiertamente puede ayudar a hacer ajustes.
Una persona que lleva tres meses en terapia para manejar su ansiedad social y cuyo terapeuta le ha recomendado una técnica de exposición gradual, podría evitar aplicarla por miedo. Si no expresa esta dificultad, seguirá asistiendo a las sesiones sin implementar los ejercicios, lo que puede generar la sensación de que la terapia no está funcionando y consideraría abandonarla.
Al compartir sus preocupaciones con su terapeuta se podría ajustar la estrategia, introduciendo pasos más pequeños y ejercicios de regulación emocional previos a la exposición, y con estos cambios avanzar y sentirse más segura con el proceso.
Evalúa la relación con tu terapeuta
La alianza terapéutica es clave para el éxito del tratamiento. Si no te sientes en confianza con tu terapeuta, es posible que no logres aprovechar al máximo las sesiones. Pregúntate:
- ¿Me siento comprendido y apoyado?
Un buen terapeuta debe validar tus emociones y brindarte un espacio seguro para explorar tus pensamientos sin juicio.
- ¿Puedo expresar mis dudas sin temor a ser juzgado?
Si sientes que no puedes hacer preguntas o hablar de temas importantes, la terapia puede volverse menos efectiva.
Un paciente podría llevar varias sesiones sintiéndose incómodo en terapia. Al hablar sobre sus emociones, su terapeuta quizá le responde con frases generales como «eso es normal» o «con el tiempo mejorará», sin profundizar ni ofrecer estrategias concretas. Esto podría hacer que sienta que no lo escucha realmente y que sus respuestas son demasiado automáticas.
Aunque su primer impulso sería dejar la terapia, hablar abiertamente en la siguiente sesión sobre su preocupación podría cambiar la dinámica, lo que haría que se sienta más involucrado y motivado.
Habla con tu terapeuta sobre la falta de avances
Si sientes que no estás progresando, hablar con tu terapeuta puede ser el primer paso para solucionar el problema. Algunas preguntas clave que podrías hacer son:
- ¿Podemos probar un cambio en la estrategia?
A veces, pequeños ajustes en la metodología pueden hacer que el proceso sea más efectivo.
- ¿Podemos estructurar más las sesiones?
Si sientes que las sesiones son demasiado abiertas o repetitivas, pedir un enfoque más estructurado puede ayudarte a avanzar de manera más clara.
- ¿Estas técnicas son las adecuadas para mi problema?
No todas las técnicas terapéuticas funcionan igual para todas las personas o problemas. Algunas estrategias están diseñadas para abordar pensamientos disfuncionales, mientras que otras se enfocan en la regulación emocional o el cambio de comportamiento.
¿Cuándo considerar un cambio de terapeuta o enfoque?
Ajustar la dinámica terapéutica suele ser suficiente para retomar el rumbo si sientes que tu terapia no funciona, pero hay ocasiones en las que cambiar de terapeuta o de enfoque puede ser la mejor opción. Si, después de varios meses, no hay avances a pesar de aplicar las estrategias recomendadas, es importante evaluar si el problema radica en la metodología, la relación terapéutica o el estilo del profesional.
No hay avances después de varios meses
El progreso en terapia varía según cada persona y situación, pero si tras un tiempo considerable el malestar sigue siendo el mismo, a pesar de haber aplicado las herramientas recomendadas, podría ser señal de que el enfoque no es el adecuado. En estos casos, el terapeuta debería revisar la estrategia y hacer ajustes. Si no hay modificaciones en el tratamiento y la única indicación es «tener paciencia», puede ser momento de explorar otras opciones terapéuticas.
No hay confianza para hablar con honestidad o el terapeuta no escucha
Para que la terapia sea efectiva, es fundamental que la persona se sienta en confianza para expresar sus pensamientos sin temor a ser juzgada. Si el terapeuta minimiza las emociones, ofrece respuestas superficiales o parece poco receptivo, la relación terapéutica puede volverse poco útil. Comentarios como «todos pasan por eso» o «no es para tanto» pueden hacer que la persona se sienta invalidada y poco comprendida, lo que podría dificultar el proceso terapéutico.
Falta de estructura y objetivos en las sesiones
Una terapia efectiva debe contar con un propósito definido y estrategias para alcanzar las metas establecidas, si las sesiones se limitan a conversar sobre cómo ha ido la semana sin profundizar en estrategias concretas, puede ser señal de que falta estructura en el proceso. Una terapia sin objetivos claros puede generar la sensación de estancamiento y hacer que la persona no vea resultados, lo que puede afectar su motivación para continuar.
Uso de métodos sin base científica o desestimación del problema
Las intervenciones terapéuticas deben estar respaldadas por evidencia. Si un terapeuta basa su práctica en enfoques no validados científicamente o sugiere soluciones simplistas, es probable que la terapia no sea efectiva. Frases como «solo cambia tu mentalidad y todo mejorará» o enfoques excesivamente genéricos pueden indicar la necesidad de buscar un profesional con una metodología más estructurada y basada en evidencia, como la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC).
Sensación de que el terapeuta no es el adecuado
Más allá de la técnica utilizada, la conexión entre terapeuta y paciente es clave para el éxito del tratamiento. Si existe una sensación persistente de incomodidad o de que la relación terapéutica no fluye, es válido considerar un cambio. No siempre es fácil identificar una razón específica, pero si la terapia deja una sensación de estancamiento sin que haya una causa clara, escuchar esa intuición puede ser una guía útil para buscar otro profesional.
¿Cómo buscar un nuevo terapeuta si decides cambiar?
Buscar un nuevo terapeuta requiere tomar en cuenta varios factores para asegurarte de que el tratamiento sea adecuado para ti. Primero, investiga los enfoques terapéuticos basados en evidencia, como la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) para la ansiedad y la depresión, o la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) para mejorar la flexibilidad psicológica. Luego, busca profesionales con credenciales verificables y experiencia en el problema que deseas trabajar. Leer opiniones, pedir referencias o revisar directorios de psicólogos acreditados puede ayudarte a tomar una decisión informada.
Al contactar a un nuevo terapeuta, es útil programar una primera sesión de prueba para evaluar si hay una buena conexión y si el enfoque se adapta a tus necesidades. Durante la sesión, sé claro sobre lo que buscas en terapia y lo que esperas del proceso. Un terapeuta bien capacitado te ayudará a establecer metas concretas y estrategias estructuradas desde el inicio, garantizando que el tratamiento sea más efectivo. Si después de algunas sesiones sientes que la terapia sigue sin ajustarse a lo que necesitas, no dudes en seguir explorando opciones.
Si sientes que tu terapia no funciona, en Clínica Minerva podemos ayudarte a encontrar el enfoque adecuado para ti. Agenda una sesión con nuestros especialistas y descubre cómo optimizar tu proceso terapéutico para lograr cambios reales y duraderos. No estás solo en este camino, estamos aquí para acompañarte.
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