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Pica: Un trastorno de la alimentación poco conocido y cómo la TCC puede ayudar

Autor: Angel M.S.

Cuando hablamos de trastornos de la conducta alimentaria (TCA), solemos pensar en la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón. Sin embargo, existe otro TCA menos conocido pero igualmente importante: el trastorno por pica

Esta entrada aborda qué es la pica, por qué ocurre, cómo se relaciona con otros trastornos alimentarios y de salud mental, y cómo puede tratarse eficazmente desde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC).

A su vez te invitamos a leer nuestro blog en el que hablamos sobre temas psicológicos los cuales consideramos puedes parecerte interesantes y también te invitamos a leer nuestra entrada anterior sobre: Macrofobia: El miedo a las esperas largas y las soluciones de la TCC

¿Qué es el trastorno por pica?

El trastorno por pica se caracteriza por el consumo persistente de sustancias no nutritivas durante al menos un mes. Estas sustancias pueden incluir tierra, tiza, hielo, cabello, papel, jabón, entre muchas otras. Esta conducta no se explica por motivos culturales, religiosos ni por una etapa del desarrollo (como la etapa oral en bebés).

La pica puede presentarse en niños, personas embarazadas, adultos con ansiedad o depresión, y también en personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. Aunque suele ser un síntoma silenciado por vergüenza o desconocimiento, es fundamental visibilizarlo y abordarlo con seriedad, ya que puede tener consecuencias médicas importantes como obstrucciones intestinales, infecciones o intoxicaciones.

¿Por qué ocurre  el trastorno por pica?

Las causas de la pica son múltiples y pueden variar según la persona. Algunas de las más comunes son:

  • Deficiencias nutricionales, como la falta de hierro o zinc.
  • Condiciones psicológicas como ansiedad, estrés postraumático o depresión.
  • Ambientes de negligencia emocional, donde la conducta puede convertirse en un modo de autorregulación emocional o de búsqueda de estimulación.
  • Factores neurobiológicos o del desarrollo, como en el caso de personas dentro del espectro autista.
  • Condicionamiento conductual, es decir, la conducta se mantiene porque produce alivio o placer inmediato.

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y su papel en el tratamiento de la pica

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es un enfoque psicológico basado en la evidencia que busca modificar los pensamientos y comportamientos disfuncionales que causan malestar. En el caso del trastorno por pica, la TCC permite comprender qué función cumple la conducta de ingerir objetos no comestibles y cómo reemplazarla por formas más saludables de afrontamiento.

A continuación, se describen algunas técnicas clave de la TCC aplicadas al tratamiento de la pica, con ejemplos clínicos ilustrativos:

Registro de conductas y emociones

Se le pide a la persona que anote cuándo aparece el impulso de ingerir objetos, qué estaba sintiendo antes, qué hizo y cómo se sintió después.

Ejemplo: Marina, de 34 años, escribía en su registro: “Hoy sentí mucha ansiedad antes de una reunión. Me encerré en el baño y comí un pedazo de papel. Me calmé por un rato, pero después me sentí avergonzada”. Esto permitió identificar que la ansiedad social era un disparador frecuente de su conducta.

Reestructuración cognitiva

Se trabaja con los pensamientos automáticos que justifican o refuerzan la conducta, para cuestionarlos y sustituirlos por ideas más realistas y saludables.


Ejemplo: Un paciente decía: “Si no como hielo, no me voy a calmar nunca”. En terapia aprendió a reconocer este pensamiento como una distorsión y reemplazarlo por: “Estoy nervioso, pero puedo calmarme con ejercicios de respiración o escribiendo en mi cuaderno”.

Entrenamiento en habilidades de regulación emocional

Se enseñan técnicas para afrontar emociones difíciles sin recurrir a la conducta de pica.

Ejemplo: A Julián, de 11 años, se le enseñaron técnicas de respiración con una app para niños, juegos con plastilina sensorial y una “caja de calma” con objetos seguros (bolas antiestrés, telas con diferentes texturas) para usar cuando sentía ganas de comer tierra.

Sustitución de conducta

Se proponen conductas alternativas y seguras que puedan cumplir una función similar a la conducta de pica (calmar, estimular, liberar tensión).


Ejemplo: Lucía, que comía jabón en secreto, aprendió a usar chicles sin azúcar con sabores fuertes o aceites esenciales de aromaterapia en momentos de ansiedad, lo que redujo progresivamente el impulso de ingerir sustancias peligrosas.

Refuerzo positivo

Se premian los avances con estímulos motivadores. Esto puede incluir desde palabras de reconocimiento hasta privilegios elegidos por la persona.

Ejemplo: Sofía, adolescente con discapacidad intelectual, recibía una ficha de colores cada vez que evitaba la conducta durante el día. Al juntar cinco fichas, podía elegir una actividad que le gustaba, como ver una película con su madre.

Trabajo con el entorno familiar

Se entrena a los cuidadores o familiares para que puedan sostener los cambios fuera de sesión, establecer límites claros y reforzar los logros.

Ejemplo: Los padres de Matías, un niño de 7 años con pica, aprendieron a no castigar la conducta con enojo, sino a redirigirla con calma y premiar los momentos de autorregulación emocional.

Con estos recursos, la TCC ofrece un abordaje individualizado, respetuoso y efectivo para personas con pica, enfocándose en comprender el porqué de la conducta, y no solo en eliminarla.

Caso clínico: Martina, 27 años

Martina llegó a consulta tras años ocultando una conducta que le generaba vergüenza: comer papel higiénico, especialmente en momentos de estrés. Lo hacía desde la adolescencia, pero en los últimos meses había aumentado su frecuencia debido a problemas laborales y una ruptura amorosa. Aunque no presentaba deficiencias nutricionales, sí tenía síntomas de ansiedad y dificultades para manejar sus emociones.

En terapia, se trabajó desde la TCC para identificar los pensamientos que activaban la conducta (“no puedo con esto, necesito algo que me calme”), y se enseñaron técnicas de respiración, journaling y uso de una caja sensorial con objetos manipulables. También se reforzaron los logros con recompensas autoelegidas y se involucró a una amiga cercana como red de apoyo.

Tras tres meses de tratamiento, Martina redujo significativamente los episodios de pica y logró sentirse más segura expresando sus emociones sin necesidad de recurrir a esa conducta.

Romper el silencio: la importancia de pedir ayuda

La pica es un trastorno muchas veces oculto por vergüenza, estigmas o desconocimiento. Sin embargo, hablar de ello es el primer paso para entenderlo y buscar apoyo. Nadie elige tener un trastorno alimentario, pero sí puede elegir tratarlo.

Desde la Terapia Cognitivo-Conductual es posible identificar las raíces del problema, reemplazar hábitos dañinos y construir formas más saludables de autorregularse. En Clínica Minerva contamos con un equipo especializado en el tratamiento integral de trastornos de la conducta alimentaria, incluyendo aquellos menos visibles como la pica.

Si tú o alguien cercano presenta este tipo de comportamientos, no estás solo o sola. Contactanos para iniciar un proceso terapéutico basado en la comprensión, el respeto y la eficacia clínica.

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