Por: Mariana Larios
¿Sientes que nunca puedes dejar de estar a dieta, aunque tu cuerpo esté delgado o saludable? La permarexia es una preocupación constante por subir de peso, que muchas veces se disfraza de “estilo de vida saludable”, pero puede generar ansiedad, culpa y una relación rígida con la comida. Aunque no se reconoce como un trastorno alimentario formal, puede afectar profundamente tu bienestar.
Te invitamos a leer nuestra entrada relacionada: Ortorexia: Tratando la obsesión por la alimentación saludable, donde te explicamos qué ocurre cuando la restricción por llevar una alimentación nutritiva se convierte en una necesidad rígida, angustiante y controladora.
Esta entrada busca ayudarte a identificar cuáles son esos pensamientos y creencias que alimentan esa necesidad constante de control. Esas ideas que no siempre son conscientes, pero sí muy poderosas. «No se trata de dejar de cuidarte, sino de aprender a cuidarte desde un plan alimenticio menos rígido y más compasivo”. Y eso, aunque suena sencillo, muchas veces es un gran paso en el proceso terapéutico.
¿Qué es la permarexia?
La permarexia es una preocupación persistente por subir de peso, incluso cuando no existe un riesgo real o cuando la persona ya se encuentra en un rango saludable. Aunque no está reconocida como un diagnóstico oficial como la anorexia o la bulimia, puede generar un profundo malestar psicológico y conductas alimentarias problemáticas.
Muchas personas con permarexia viven permanentemente a dieta, evitando alimentos con miedo constante a “descontrolarse” si dejan de seguir estrictamente su alimentación.
El disfraz de lo saludable
A menudo, la permarexia se presenta bajo la apariencia de un estilo de vida sano. Sin embargo, esta búsqueda de control se vuelve rígida: evitar ciertos alimentos, contar calorías todo el tiempo, sentir culpa si se come algo fuera de la dieta y perder la capacidad de disfrutar de la comida. Lo que comienza como autocuidado puede transformarse en autoexigencia extrema, dejando a un lado el bienestar físico y emocional.
Lo que pensamos influye en cómo nos alimentamos
Desde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), se entiende que muchas conductas relacionadas con la alimentación no surgen de la nada. Detrás de ellas, suelen existir creencias desadaptativas y pensamientos automáticos que alimentan la preocupación constante por el cuerpo, la comida o el control.
Estos pensamientos pueden aparecer de forma rápida e incuestionada y suelen expresarse así:
- “Si un día no sigo la dieta, voy a engordar y nadie me va a querer.”
- “Comer algo fuera del plan significa que fallé.”
- “Mi autoestima depende de estar delgada.”
Estos pensamientos no sólo generan malestar emocional, sino que también actúan como reglas internas rígidas que afectan la autoestima y aumentan la ansiedad alrededor de la alimentación. Este patrón refuerza un ciclo disfuncional de restricción, culpa y compensación, que no solo afecta la alimentación, sino también la salud mental.
¿Cómo se trabaja la permarexia en Terapia Cognitivo Conductual?
Desde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), abordamos las creencias que sostienen la obsesión por el control alimentario, ayudando a construir una relación más flexible, realista y amable con la comida y con el cuerpo.
El trabajo terapéutico se centra en:
- Observar los patrones de pensamiento que generan ansiedad y malestar.
- Cuestionar creencias rígidas o extremas sobre la comida, el cuerpo y el valor personal.
- Desarrollar una relación más flexible con la alimentación, sin culpa ni castigo.
- Reconstruir la imagen corporal desde una perspectiva compasiva y basada en la realidad, no en estándares imposibles.
- Fortalecer la autoestima, más allá del peso, la figura o el cumplimiento de dietas.
No se trata de dejar de cuidarte, sino de aprender a hacerlo desde un lugar más consciente y amable contigo.
Conclusión
El control excesivo sobre la comida no es sinónimo de salud. Cuando la alimentación está guiada por el miedo, la culpa o la autoexigencia, es momento de hacer una pausa y pedir ayuda. La terapia puede ayudarte a soltar ese peso invisible y reencontrarte contigo mismo(a) desde la compasión.
Aprender a escuchar a tu cuerpo, soltar la culpa y cuestionar esas creencias que te exigen perfección puede abrirte la puerta a una relación más libre, amable y sostenible contigo.
Si te sentiste identificado(a) con estas ideas, es posible que estés atravesando una relación difícil con la comida y tu cuerpo. En Clínica Minerva, te ofrecemos un espacio seguro para comprender lo que hay detrás de esa ansiedad y comenzar un proceso de cambio. Nuestro equipo de terapeutas especializados puede ayudarte a recuperar el equilibrio y construir una relación más sana con la alimentación.
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