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La elección de pareja: ¿Te enamoras de quien quieres o de quien te dicen que debes querer?

No siempre debes creer lo que dicen tus amigos sobre cómo conocer a un nuevo pretendiente, o lo que dicen en redes sociales sobre “la teoría de marzo”, “las flores amarillas cada inicio de primavera” o “la regla de los tres meses”.

El contexto cultural siempre establece valores, normas, creencias  y expectativas; que influyen en cómo nos comportamos y nos desarrollamos a lo largo de nuestra vida, así como en nuestras relaciones con las demás personas, e incluso en nuestra elección de pareja

El sentimiento amoroso es un vínculo complejo en las relaciones, está conectando con estados de ánimo positivos, intensos y plenos; pero también, para algunas personas puede resultar un sentimiento efímero, conflictivo, egoísta y hasta traumático y doloroso. 

En un artículo anterior exploramos cómo el amor idealizado afecta nuestras relaciones, puedes leerlo dando clic a continuación: DEL AMOR IDEALIZADO AL AMOR REAL: CÓMO LAS DISTORSIONES COGNITIVAS AFECTAN NUESTRAS RELACIONES

En esta entrada explicaremos cómo nuestra elección de pareja y expectativas románticas se ven influidas desde las creencias culturales, las redes sociales y las idealizadas expectativas que nuestra sociedad nos ha impuesto.  

Spoiler: no todo lo que crees sobre el amor es verdad

La cultura comprende tanto el contexto, donde crecemos y nos desarrollamos a lo largo de nuestra vida, como las personas con las que interactuamos, entre las que están familiares, amigos y conocidos. Todo esto forma un pequeño sistema de ideales, expectativas, roles y valores que influyen en nuestra manera de comportarnos, en las creencias que tenemos y los rasgos de nuestra personalidad, y por ende también guían nuestra percepción del concepto de pareja.

Varios autores proponen que el concepto de pareja es algo que se va construyendo a medida que nuestro contexto nos da a entender de lo que va una relación de este tipo. Otros definen “pareja” como la unión de dos personas con intereses comunes y atracción física que han decidido estar juntas, cumpliendo un objetivo común o proyecto común de vida, que satisfaga las necesidades tanto individuales como de la propia pareja, sin que se pierda la individualidad de cada miembro. 

La cultura también define ciertos principios que guían el ideal del amor, dentro de estos valores culturales se encuentran: fidelidad, compromiso, honestidad, sinceridad, amor, equidad e igualdad y el hecho de que de ninguna manera se debe de engañar y/o chantajear a la pareja. Estos valores culturales terminan influyendo en el mantenimiento y la interacción que se tiene con este vínculo.

¿De dónde vienen nuestras ideas sobre el amor?

Las ideas que tenemos sobre una pareja no solo aparecen, se van construyendo desde nuestro primer modelo de una pareja: los padres. Pero ¿por qué sucede esto? Esta relación entre dos personas es lo primero que desde niños observamos y con la que vamos entendiendo lo que es “normal” dentro de una pareja, si existe afecto físico, si el cariño se expresa con palabras o acciones, cómo se resolvían los conflictos o si se evitaban. Estas actitudes observadas terminan influyendo en nuestra disposición con nuestras futuras relaciones.

Una vez entendido este primer modelo, la cultura también produce un efecto desde lo que vemos en diversas de sus expresiones como las películas románticas, el arte, la literatura, las tradiciones e incluso las redes sociales. Así surgen las expectativas de lo que debería de ser el amor, y aparecen ideas como: “el amor todo lo puede”, “si te ama, va a cambiar”, “ los opuestos se atraen”, “estamos destinados” etc. 

Varias creencias o ideas que vemos desde pequeños nos muestran que el amor debe de ser intenso, dramático, destinado e incluso perfecto, pero esto es algo idealizado y poco realista que puede justificar acciones poco sanas, malentendidos, y conflictos. 

Cuando el pasado se convierte en expectativa

Las experiencias personales siempre dejan una huella, no solo recuerdas tus vivencias agradables o dolorosas, si no que desde estos recuerdos tu mente crea conclusiones, lo que se termina por transformar en creencias, incluidas aquellas que tenemos sobre el amor. 

Estas creencias surgen desde lo que tu mente entiende e incluso a veces como intento para protegerte en un futuro, así se crean algunas ideas como: “el amor siempre termina mal”, “los hombres son mentirosos”, “las mujeres son frías”, “si entrego mucho no me van a dejar” “no soy suficiente”, etc.

Estas ideas que son basadas en nuestras experiencias influyen en las decisiones que tomamos, a veces sin darnos cuenta. De alguna manera buscamos o nos refugiamos en algo que ya conocemos, reaccionamos desde la inseguridad o el miedo, lo que hace repetir dinámicas en nuestras relaciones interpersonales, lo que a veces podría volverse un ciclo. 

No eliges al azar, eliges desde tus creencias

En Terapia Cognitivo Conductual (TCC) podemos entender mejor nuestras creencias, incluidas las del concepto del amor. Desde este enfoque entendemos que no reaccionamos a lo que pasa en nuestra relación de pareja sino a la interpretación que hacemos de lo que sucede. Uno de sus principios es que los sentimientos no están determinados por las situaciones mismas, sino más bien por el modo como las personas interpretan esas situaciones. 

Este modelo de terapia considera una estructura psicológica de tres partes: pensamientos automáticos (muy rápidos, no se cuestionan y pueden ser distorsionados), creencias centrales (afirmaciones sobre mí, el mundo y el futuro) y creencias intermedias (reglas o suposiciones), estas últimas se relacionan mucho con las ideas que tenemos sobre el amor.

Reescribir tu forma de amar sí es posible

Las creencias intermedias están compuestas por reglas que vamos aprendiendo a través de darle un sentido al mundo, estas pueden verse como: “yo debería” o “tengo”. En el caso de las relaciones de pareja pueden funcionar como estrategia para evitar volver a ser lastimado.

Para entender de una manera más simple, imagina el siguiente caso hipotético:

Hace un año, Joana, una joven estudiante, tuvo una pareja que le fue infiel, desde ese momento ella se volvió muy desconfiada, teme que le vuelvan a hacer el mismo daño y ahora cada que conoce a personas nuevas le cuesta trabajo, pues dice que siempre sobrepiensa mucho. Se angustia si la persona tarda en responder, y siente ansiedad si no puede revisar lo que hace o con quien está. 

En este caso Joanna puede creer: “debo de estar al pendiente todo el tiempo de mi pareja”. Además una de sus presunciones, consecuencias específicas de llevar o no acabo la regla, puede ser: “si no estoy atenta, algo malo va a pasar”. Y la actitud: “es terrible que te engañen, no podría soportarlo otra vez” 

Estas creencias intermedias ayudan a darle validez a nuestras acciones; estas son aprendidas y no innatas. lo que hoy parece una reacción exagerada, en realidad es una estrategia que aprendiste para protegerte. 

Estas creencias se pueden modificar, aunque conlleva cierto trabajo. No siempre somos conscientes de cómo y porqué reaccionamos de la manera que lo hacemos, sin embargo, mediante la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es posible identificar   y reestructurar estas creencias.

Amar distinto también es sanar

Si a tu pareja se le olvido el día de regalar flores amarillas, o subir una foto tuya por ser “el día de la novia/novio”, o tarda mucho tiempo en responder, no necesariamente significa que no tiene cariño o amor hacia ti, pueden existir varias explicaciones y una de ellas es la interpretación que le das a las situaciones, que como ya vimos, es influida por la cultura, que te hace decidir en qué debes creer y como deben de ser la dinámica sobre una pareja. 

Las relaciones de parejas no lucen como en redes sociales, ni mucho menos son perfectas, y eso no significa que esté mal pues una relación sana implica cuestionar qué se espera del vínculo y de la persona, se construye de forma consciente desde entender e identificar estas ideas influidas por la cultura y las vivencias personales.

Sentirte angustiado, frustrado, triste o sobrepensando los pequeños detalles por expectativas que no se cumplieron, influye en nuestro bienestar. Construir una relación sana no es tener algo perfecto e idealizado, sino crear un vínculo claro, honesto y consciente. Evitar seguir repitiendo patrones  no se logra de un día para otro, comienza desde pequeñas decisiones, como las preguntas incómodas y comunicar cómo nos estamos sintiendo. 

Recuerda que en Clinica Minerva estamos comprometidos con tu bienestar psicológico, si algo de lo que leíste en esta entrada te parece familiar te invitamos a agendar con alguno de nuestros especialistas.

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