Autora: Victoria Meza Aniceto
Herrera, Ramirez, Roa y Herrera (2004) indican que la motivación es una de las claves explicativas más importantes de la conducta humana con respecto al porqué del comportamiento. Es decir, la motivación representa lo que originalmente determina que la persona inicie una acción, se dirija hacia un objetivo y persista en alcanzarlo. La motivación no lo es todo, aunque es el motor inicial fundamental. Es una fuerza temporal y fluctuante. Es un elemento crucial en el desarrollo personal, porque la mayoría de los proyectos fracasan no por falta de capacidad, sino por una dependencia excesiva de la motivación.
En el artículo pasado hablamos acerca de la incomodidad en la terapia psicológica. En el artículo de hoy hablaremos acerca de qué hacer cuando la motivación falla, la importancia de seguir aun sin la motivación y cómo abordarla desde la Terapia Cognitivo Conductual (TCC).
¿Qué es la motivación?
La motivación es un conjunto de fuerzas internas o externas que impulsan, dirigen y sostienen la conducta de una persona hacia el logro de metas u objetivos. Actúa como un fuego interior o una chispa que activa el comportamiento, siendo fundamental para el aprendizaje, el rendimiento laboral y el bienestar personal.
La motivación es un “invitado”, no el “dueño de la casa”
Imagina que la motivación es como ese amigo entusiasta que llega a una fiesta, pone la música al tope y nos llena de energía. Es genial tenerlo, pero no podemos esperar que se quede a limpiar después de la fiesta.
La motivación es transitoria. En lugar de preguntarte “¿Por qué ya no tengo ganas?”, pregúntate: “¿Qué estructura dejé armada para cuando este invitado se fuera?”. Aquí es donde entra la autodisciplina, que no es más que el respeto a las decisiones que tomaste cuando tenías ganas.
Cuando intentamos sostener una meta, nuestro cerebro busca ahorrar energía. El cambio genera fricción.
- Tu cerebro prefiere lo conocido aunque no sea lo mejor para ti. Cuando “no tienes ganas”, es tu sistema de alerta pidiéndote que vuelvas a lo fácil.
- A veces, el paciente cree que si no puede dar el 100%, entonces el 0% es la única opción. Eso es un pensamiento dicotómico (todo o nada) que genera mucha ansiedad.
Importancia de seguir aunque la motivación falle
Hacer las cosas cuando la motivación falla es, en esencia, el acto de recuperar el control sobre tu propia vida. Si sólo actuamos cuando nos sentimos “inspirados”, estamos entregando el volante de nuestro destino a una emoción volátil que no podemos controlar.
- La formación de carácter y la identidad: Cada vez que actúas sin ganas, estás votando por el tipo de persona que quieres ser. No eres lo que dices que vas a hacer, sino lo que haces consistentemente.
- Protección contra la depresión y la apatía: La inactividad prolongada alimenta estados de ánimo bajos. Cuando dejamos de hacer cosas porque no tenemos ganas, entramos en un bucle donde cada vez tenemos menos ganas de todo.
Actuar a pesar del desgano es un mecanismo de defensa. Mantenerse activo protege tu salud mental al mantenerte conectado con el mundo y con tus objetivos evitando que caigas en el pozo de la desmotivación crónica
¿Cómo seguir cuando la motivación falla, desde la TCC?
Desde la Terapia Cognitivo-Conductual, la motivación no es algo que “se tiene”, sino algo que “se construye” a través de la relación entre lo que pensamos y lo que hacemos. El gran error cognitivo es creer que el orden es: Sentir → Pensar→ Actuar
La TCC invierte esta lógica: Actuar→ Sentir→ Pensar
Aquí te muestro algunas estrategias técnicas para sostener tus metas cuando la mente se resiste:
1. Activación conductual: La acción precede a la emoción
Actuar de forma “independiente al estado de ánimo”.En TCC se utiliza la programación de actividades. No te preguntes cómo te sientes, mira tu agenda y ejecuta la tarea como si fuera una prescripción médica.
2. Identificar y desafiar pensamientos saboteadores
Cuando la motivación falla, suelen aparecer formas erróneas, automáticas e irracionales de procesar la información (distorsiones cognitivas) que justifican el abandono
- Pensamiento de “todo o nada”: “Si hoy no puedo hacer la rutina completa, mejor no hago nada”.
- Reestructuración cognitiva: Cuestiona la evidencia. ¿Es realmente catastrófico hacer solo 10 minutos? Cambia el “No tengo ganas” por “Tengo la sensación de no tener ganas, pero fisicamente soy capaz de moverme”
3. La técnica de la “Flecha descendente” hacia el valor
A veces la motivación falla porque la meta se siente como una obligación externa y no como un valor interno.
- Pregúntate: “Si no hago esto hoy, ¿qué consecuencias tiene a largo plazo? y luego “¿Qué dice eso sobre el tipo de persona que quiero ser?
4. Fragmentación
El cerebro a menudo apaga la motivación porque percibe la meta como una amenaza por su tamaño.
- Divide la tarea o meta en pasos tan absurdamente pequeños que sea imposible que te generen ansiedad. Si quieres escribir un libro, la meta no es “escribir un capítulo”, es “abrir el documento de word”. Una vez abierto, la resistencia disminuye.
Beneficios principales de la TCC
1. Aumento de la autoeficacia: La autoeficacia es la creencia en tu propia capacidad para organizar y ejecutar las acciones necesarias para alcanzar un objetivo.
2. Ruptura del ciclo de la procrastinación: La TCC ataca la raíz de la evitación. Al usar la activación conductual, dejas de alimentar el alivio momentáneo que produce posponer algo.
3. Mayor flexibilidad cognitiva: Al desafiar pensamientos como el “todo o nada”, entrenas a tu mente para ser más resiliente ante los imprevistos.
4. Regulación emocional y del estado de ánimo: Está comprobado que la acción genera bienestar. Permanecer pasivo cuando tenemos metas pendientes suele bajar el ánimo.
5. Optimización del esfuerzo: Confiar en la motivación es agotador porque requiere una negociación constante con uno mismo, “¿lo hago o no lo hago?”. Las estrategias de TCC buscan automatizar la conducta.
Empieza hoy, aunque sea por dos minutos. Tu “yo” del futuro te lo agradecerá
Como hemos explorado, la verdadera maestría en el arte de vivir no reside en tener motivación inagotable, sino en aprender a caminar cuando el “fuego interior” parece haberse extinguido. Entendemos que si bien la motivación es el motor que nos pone en marcha, es la estructura y la disciplina lo que nos mantiene en la carretera.
Recuperar el control de nuestras metas implica aceptar una verdad incómoda pero liberadora: no necesitamos sentirnos bien para actuar bien. Al aplicar las herramientas de la Terapia Cognitivo-Conductual, como la activación conductual y la reestructuración de pensamientos, dejamos de ser víctimas de nuestras fluctuaciones emocionales. Cada vez que decides abrir ese documento de word, ponerte las zapatillas de deporte o cumplir con un pequeño compromiso a pesar del desgano, estas haciendo mucho más que avanzar hacia una meta; estás fortaleciendo tu autoeficacia y protegiendo tu salud mental.
Recuerda que la brecha entre la persona que eres y la persona que quieres ser se cierra con acciones, no con intenciones. No esperes a que el “invitado” de la motivación regrese para seguir adelante; respeta los acuerdos que hiciste contigo mismo cuando tenías ganas. Al final del día, la satisfacción más profunda no proviene de lo que lograste cuando estabas motivado, sino de aquello que sostuviste cuando todo en ti decía que te detuvieras.
Si sientes que los pensamientos saboteadores están ganando la batalla o que la apatía se ha vuelto un obstáculo difícil de sortear , en Clínica Minerva estamos para acompañarte a construir esas estructuras que te permitirán retomar el volante de tu vida.
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