Autora: Itzel Salas
¿Alguna vez intentaste escribir lo que estaba en tu cabeza cuando no podías dormir?
Escribir puede ser poderoso y curativo. Muchas veces, escribir nos ayuda a dar claridad a todo aquello a lo que nuestra cabeza le está dando vueltas, a lo que necesitamos ordenar y entender sobre cómo nos sentimos emocionalmente en ese momento.
En un artículo anterior exploramos cómo la música tiene un impacto en nuestra salud mental, puedes leerlo dando clic a continuación: Música y Bienestar: El impacto de la música en tu estado de ánimo y salud emocional.
La escritura o realizar un diario en terapia se ha vuelto una herramienta en la TCC (Terapia Cognitivo Conductual) que ayuda a manejar mejor la organización de ideas, entender mejor nuestras emociones y contribuir a nuestro bienestar. A pesar de ser un tema poco investigado, los estudios que existen han dado resultados que afirman que esta técnica funciona y tiene un impacto significativo en los pacientes. En esta entrada vamos a explorar esta herramienta y cómo funciona.
Lo que realmente importa es lo que expresas en la hoja de papel
Escribir puede parecer una simple acción, pero la escritura expresiva en terapia hace referencia a todo aquello relacionado con experiencias emocionales estresantes, profundas o traumáticas, o simplemente aquello que nos hace daño o no nos deja estar tranquilos de alguna manera. Escribir tiene un objetivo claro: alivio emocional y mejorar nuestro bienestar.
Esta técnica se caracteriza por expresar de manera detallada todo lo que esta experiencia o pensamiento nos genera, ya que al hacerlo podemos expresar lo que sentimos emocionalmente y hasta generar desahogo si es que la experiencia no había sido externalizada.
Escribir no es solo desahogarse
No solo se trata de compartir algo tan personal en una hoja de papel mediante letras y párrafos, pues muchos terapeutas lo implementan como un diario, en donde día con día escribir se vuelve una actividad que busca explorar pensamientos y sentimientos profundos, aliviar el estrés que estas experiencias dejaron como huella, así como saber organizar y darle una estructura a lo vivido, lo que vuelve más fácil ir asimilando el trauma. Además, fomenta la reflexión.
Nuestra mente no siempre dice la verdad, pero escribir nos ayuda a cuestionar y preguntarnos qué tan cierto es lo que pensamos. Desahogarnos podemos entenderlo como “sacar lo que sentimos” o sentir un alivio; sin embargo, no cambiamos necesariamente cómo nos sentimos.
Escribir no es solo vaciar lo que sentimos, es una forma de ver lo que pensamos y darnos cuenta de que no todo lo que pasa en nuestra mente es cierto.
Escribir no soluciona todo, pero da claridad
En Terapia Cognitivo Conductual (TCC), escribir un diario o registrar cómo nos sentimos es una técnica que busca detectar, reconocer y cuestionar lo que pensamos, no solo cómo nos sentimos.
A veces tu mente reacciona sola, por ejemplo: cuando tu pareja te deja en visto o tarda en contestar, sin darte cuenta aparecen pensamientos como: “me está ignorando”, “no me quiere”, “ya no le importo”, “seguro hice todo mal”.
En TCC esto es mejor conocido como pensamientos automáticos. Estos se caracterizan por parecer verdad, ser rápidos y generar emociones intensas, ya que las emociones no están determinadas únicamente por las situaciones, sino por cómo las interpretamos. Además, estos pensamientos suelen estar distorsionados.
Las distorsiones cognitivas suelen ser la forma en que nuestra mente interpreta la realidad; sin embargo, no siempre son una verdad totalmente cierta o precisa, pues pueden ser ideas exageradas o incompletas.
Para entender mejor estos dos conceptos, imaginemos un caso hipotético:
Alejandro, un joven universitario, está cursando su primer semestre de la carrera. Sin embargo, exponer enfrente de sus nuevos compañeros de escuela le cuesta trabajo. Él menciona que se van a burlar de él y que será lo más vergonzoso que le puede pasar. Así mismo, cree que es un perdedor y un inútil al tener que exponer, así que lo evita perdiendo calificación, lo que afecta su rendimiento académico.
Entendiendo esto, la situación en este caso es exponer.
Los pensamientos automáticos serían: “se van a burlar de mí si expongo”, “soy un perdedor y un inútil”.
La distorsión cognitiva en este caso es que se etiqueta negativamente: desde la situación de exponer toma una sola experiencia y la convierte en una etiqueta global sobre sí mismo. Es decir, cometer errores al exponer no significa que él sea un inútil.
Dedicar tiempo a escribir lo que nos atormentó todo el día ayuda más que solo evitar nuestras emociones, ya que anotar en una hoja de papel nuestro día a día, detalle por detalle, es una manera más fácil de identificar este tipo de pensamientos que en TCC se trabajan desde lo que escribes y cómo te hacen sentir esos pensamientos.
Tal vez no necesitas pensar más… sino escribirlo
Pero ¿qué voy a escribir? No debes ser el mejor ni tiene que ser perfecto, y mucho menos debe tener una cantidad específica. Desde tus notas en el teléfono o en hojas de papel puedes iniciar preguntándote: “¿Qué estoy pensando?” o “¿Qué está pasando por mi mente ahora?”.
Dedicarle el tiempo necesario no es una pérdida de tiempo, pues conocerte y reconocer tus emociones lleva tiempo.
Escribir no soluciona el problema; sin embargo, puede ayudar a identificar y comprender mejor cómo nos sentimos y cómo enfrentamos lo que día a día llevamos en la mente. Poner tus pensamientos en palabras da más claridad que evitar sentir lo que está pasando e incluso puede ayudarte a organizar mejor tus ideas y sentirte mejor, ya que trabajar estos pensamientos en terapia puede generar un cambio significativo.Continúa leyendo contenido como este en nuestro blog de Clínica Minerva.
Etiquetas:
#ClínicaMinerva #MejoresPsicólogosEnPuebla #PsicoterapeutasEnPuebla #PsiquiatrasEnPuebla #EscrituraTerapéutica #Journaling #PensamientosAutomáticos #DistorsionesCognitivas #ClaridadMental