La ansiedad es una emoción que nos prepara para actuar en situaciones en las que vivimos una amenaza. El miedo es un sinónimo emocional de la ansiedad. Para entender mejor esta relación, miedo / ansiedad, podemos imaginar que funcionan como una alarma que se activa ante situaciones que requieren de una reacción que nos será útil para actuar y/o salvaguardarnos. Es importante tener en cuenta que este dúo de emociones es útil cuando sus niveles son equilibrados; un ejemplo de esto: ante un temblor, la alarma se activa para que nuestro cuerpo reaccione y podamos ponernos a salvo. Esto quiere decir que la ansiedad y el miedo, por razones evolutivas son necesarias.
Pero lo que sucede cuando esta alarma se activa en momentos innecesarios es agobiante. Retomando el mismo ejemplo del temblor, pensemos en una situación donde la ansiedad se activa como preparándonos para ponernos a salvo, pero con la diferencia de no vivenciar ningún temblor; sin ningún peligro real, más que el que percibe nuestra mente y con las mismas reacciones y sentimientos de estar viviendo un temblor… ¡pero sin que realmente suceda! Las razones de esto último son diversas, pero nos indican que por algún motivo la alarma se descompuso y en vez de ayudarnos, su activación nos está siendo innecesaria y, además, está teniendo un resultado negativo y dificultando nuestro bienestar (problemas para dormir, colitis, gastritis, dolores musculares, etc). Ejemplos de esta falla se pueden explicar por:
- Factores de predisposición (genéticos, estilos de vida, formas de afrontar el estrés, contexto y apoyo social).
- Factores desencadenantes (Situaciones que son vividas como desbordantes de nuestros recursos, acontecimientos vitales de consecuencias graves o que exigen importantes esfuerzos para adaptarnos, obstáculos para conseguir logros o que limitan nuestra capacidad para alcanzarlos o mantenerlos, consumo de estimulantes u otras drogas).
Como vemos, la ansiedad es una respuesta natural ligada al miedo, se da en todas las personas, es normal, adaptativa, mejora el rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta que nos empuja a tomar las medidas convenientes (huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarse, etc.), según el caso y la naturaleza del riesgo o del peligro. Sin embargo, en algunos casos, y por distintos factores este mecanismo funciona de forma alterada, es decir, produce problemas de salud y, en lugar de ayudarnos, nos incapacita pero es justo esto, lo que nos da la apertura para buscar ayuda y trabajarlo.
Escrito por: Psic. Gabriela Vidal.
3 comentarios en “Ansiedad: una alarma descompuesta”
Quiero ayuda para eliminar la ansiedad
Buenos días, necesito apoyo de un psiquiatra por favor.
Es para un familiar que está sufriendo crisis de ansiedad y esta abusando del alcohol.
Soy la psicóloga María del Rocío Carrillo Cortés.
Con número de cédula 2805556
Agradeceré su atención.
Quiero ayuda para dejar la a siedad soy una chica de, 24 años que vive con mucha ansiedad