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¿POR QUÉ NOS CUESTA TOMAR DECISIONES? CAUSAS Y PATRONES DESDE LA TCC

Autor. Psic. Marco Altamirano

Una de las habilidades esenciales en la vida cotidiana es la toma de decisiones. A lo largo del día tomamos decisiones, desde las más simples, como la ropa que usaremos o la ruta que haremos para llegar al trabajo, hasta decisiones más complejas como cambiar de empleo o iniciar una relación de pareja. Sin embargo, para algunas personas decidir es algo desafiante que les genera mucho estrés y ansiedad.

Te invitamos a leer nuestra entrada anterior: ROMPE EL CÍRCULO DE LA ANSIEDAD: CÓMO ENCAUZAR LA PREOCUPACIÓN DE MANERA PRODUCTIVA, donde abordamos algunas estrategias de la TCC para abordar de mejor forma la preocupación en lugar de verla como una fuente de ansiedad.

La dificultad para tomar decisiones puede generar un ciclo de dudas y postergaciones, lo que provoca frustración y agotamiento mental. En nuestra entrada de hoy aprenderemos por qué nos cuesta tomar decisiones desde una visión de la Terapia Cognitivo-Conductual, además ilustraremos mediante ejemplos prácticos estas causas que nos llevan a no poder elegir.

¿Por qué nos cuesta tomar decisiones?

Desde la Terapia Cognitivo-Conductual, la indecisión no es solo una cuestión de preferencias o personalidad; en muchos casos, está estrechamente relacionada con patrones de pensamientos que conducen a la ansiedad. El miedo a equivocarse, las consecuencias de una mala elección o la incertidumbre sobre el futuro puede hacer que una persona se paralice ante la toma de decisiones.

En lugar de elegir y avanzar, muchas personas recurren a la evitación como una estrategia para disminuir su malestar a corto plazo. Sin embargo, esta evitación solo refuerza el miedo y hace que decidir se vuelva aún más difícil en el futuro. Al entender estos patrones y aprender a gestionarlos, es posible recuperar la confianza en la propia capacidad para elegir.

A continuación te presentamos algunas de las causas de la dificultad en la toma de decisiones. 

Miedo al error y sus consecuencias:

Muchas personas evitan tomar decisiones por temor a equivocarse y enfrentar consecuencias negativas. Este miedo puede deberse a experiencias previas de fracaso, autocrítica excesiva o una tendencia a ver los errores como fracasos irreparables en lugar de oportunidades de aprendizaje.  Esto es similar a andar en bicicleta, caerse algunas veces no significa que no puedas avanzar, sino que estás aprendiendo a mantener el equilibrio.

Ejemplo: Marta ha recibido una oferta de trabajo, pero teme aceptarla porque piensa «¿Y si no soy lo suficientemente buena? ¿Y si me despiden?». Este miedo la paraliza y la mantiene en un empleo que no la satisface.

Búsqueda de la opción perfecta: 

Algunas personas creen que existe una única decisión correcta y que elegir mal traerá consecuencias catastróficas. Este pensamiento absolutista las lleva a postergar indefinidamente la elección, esperando encontrar la opción «perfecta». Algo muy parecido a querer escoger el mejor libro de la biblioteca sin abrir ninguno, no podrás conocer qué tanto te agrada la historia o el contenido de sus páginas si no comienzas a leer uno.

Ejemplo: Alejandro quiere estudiar una maestría, pero lleva años investigando programas sin decidirse porque teme elegir la opción incorrecta y se mantiene en la búsqueda de la “opción ideal”.

Parálisis por análisis 

En un intento por tomar la mejor decisión, algunas personas recopilan demasiada información, lo que las abruma y las deja sin capacidad de actuar. Este fenómeno, conocido como «parálisis por análisis«, impide avanzar porque la cantidad excesiva de opciones y datos genera confusión en lugar de claridad. Es como estar frente a un buffet con demasiadas opciones; si intentas probarlo todo antes de elegir, nunca terminas disfrutando realmente de la comida.

Ejemplo: Valeria quiere comprar un auto nuevo y pasa meses comparando modelos, revisando reseñas y preguntando a conocidos. Mientras tanto, sigue usando un auto que le genera problemas diarios.

¿Cómo la Terapia Cognitivo-Conductual explica la indecisión?

Muchas veces, las personas evitan decidir como una forma de reducir su ansiedad, pero esta estrategia termina intensificando el problema a largo plazo. La TCC identifica tres mecanismos clave que perpetúan la indecisión: el refuerzo negativo de evitar decisiones, los pensamientos automáticos negativos y la postergación como una estrategia disfuncional.

Evitar tomar decisiones es un refuerzo negativo: 

Desde la TCC, evitar decidir se refuerza negativamente porque reduce la ansiedad en el momento, haciendo que la persona repita esta conducta en el futuro. Sin embargo, al postergar decisiones, nunca aprende a manejar la incertidumbre ni a confiar en sus elecciones, lo que a largo plazo aumenta su ansiedad.

Pensemos en la situación de Carolina, quien quiere pedir un aumento de sueldo, pero cada vez que lo piensa, siente ansiedad y decide esperar «el momento adecuado». Aunque esto le da un alivio temporal, con el tiempo su frustración crece y sigue atrapada en la misma situación sin resolver el problema

Pensamientos automáticos negativos 

Los pensamientos automáticos negativos son interpretaciones irracionales y automáticas que surgen ante situaciones de incertidumbre y que influyen en la toma de decisiones. A continuación te mostramos un ejemplo en formato modelo cognitivo, sobre el impacto de los pensamientos automáticos sobre la toma de nuestras decisiones.

Ejemplo en formato de modelo cognitivo:

  • Situación: Pablo está considerando mudarse de ciudad por una oportunidad laboral.
  • Pensamiento automático negativo: «Si tomo esta decisión y no funciona, significará que arruiné mi vida».
  • Emoción: Ansiedad intensa y miedo al fracaso.
  • Conducta: Pablo evita tomar la decisión, sigue analizando pros y contras sin actuar, sintiéndose cada vez más inseguro.

La postergación como estrategia disfuncional

Muchas personas posponen la toma de decisiones para evitar la ansiedad que les genera. Sin embargo, esta estrategia, aunque parece útil en el momento, solo prolonga el problema. Cuanto más se retrasa una elección, mayor es el estrés asociado a ella y más difícil resulta finalmente decidir.

Esto es lo que vivió Sofía, quien lleva tiempo queriendo mudarse a otra ciudad para buscar mejores oportunidades laborales, pero teme equivocarse y no adaptarse al cambio. Para evitar la ansiedad que le genera tomar una decisión, pasa meses investigando ciudades, costos de vida y opciones de empleo sin decidirse. Un año después, sigue en el mismo lugar, mientras que colegas que tomaron la decisión ya han avanzado en sus carreras y logrado estabilidad en sus nuevas ciudades.

Conclusión: La indecisión no es solo un problema de elección

Como hemos visto a lo largo de este artículo, la indecisión puede ser una forma de ansiedad que se refuerza con el tiempo. Puede estar causada por diferentes factores como miedo al error y su consecuencia, búsqueda de la opción perfecta o la parálisis por análisis. 

Estos factores pueden ser explicados desde la TCC entendiendo la evitación de tomar la decisión por refuerzo positivo, la presencia de pensamientos automáticos disfuncionales que la perpetúan o la postergación como un recurso poco adaptativo. 

¿Te identificaste con estas situaciones? En la próxima entrada, exploraremos estrategias basadas en la TCC para ayudarte a tomar decisiones de manera más efectiva. Si la indecisión está afectando tu bienestar, en Clínica Minerva podemos ayudarte. Agenda una consulta y aprende herramientas para mejorar tu toma de decisiones.

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