Autora: Dafne Ortega Valero
¿Alguna vez has escuchado acerca de los nervios craneales y te has preguntado qué son y para qué sirven? Los pares craneales corresponden a 12 nervios que emergen del encéfalo, específicamente del cerebro y del tronco encefálico, y atraviesan orificios situados en el cráneo. Su principal función es inervar estructuras de la cabeza y el cuello, así como ciertos órganos del tórax y el abdomen.
En conjunto, estos nervios muestran algo fascinante: la mente y el cuerpo no funcionan como mundos separados. Las sensaciones, la comunicación, la expresión emocional y la regulación del estrés dependen de circuitos biológicos muy concretos. Cuando algunos de estos caminos se alteran, la experiencia psicológica también puede verse afectada. La salud mental, entonces, no es solo un fenómeno abstracto; es una danza compleja entre el cerebro, el cuerpo y la forma en que vivimos nuestras emociones en el mundo.
En esta entrada del blog, abordaremos la importancia de estos nervios en la percepción sensorial y en la expresión emocional. Además, exploramos algunas de las alteraciones físicas y psicológicas que pueden presentarse cuando los pares craneales se ven afectados.
Da clic aquí para leer nuestra entrada anterior: cuando el cuidado se hereda: el peso de crecer antes de tiempo
¿Cuáles son los 12 pares craneales?
Los pares craneales se enumeran del I al XII en función de su localización anatómica, desde la parte más anterior del encéfalo hasta la más posterior. Cada uno posee una denominación específica, puede clasificarse como sensorial, motor o mixto, y cumple funciones precisas relacionadas con la percepción, el movimiento y la regulación de funciones viscerales. Su integridad es fundamental para el desempeño de tareas cotidianas, la comunicación, la coordinación motora y el mantenimiento de la homeostasis. Alguno de ellos son:
Nervio (II): Óptico: permite la visión, ver el mundo con claridad e influye directamente en la seguridad personal, autonomía y la interacción social.
Lesiones: pérdida parcial o total de la vista, escotomas (zonas oscuras en el campo visual)
Nervio Oculomotor (III), Nervio troclear (IV), Nervio abducens (VI): controlan los movimientos de los ojos.
Lesiones: ptosis (caída del párpado) diplopía (visión doble)
Nervio Facial (VII): controla los músculos de la expresión facial, el estapedio en el oído medio y el estilohioideo. Transmite el gusto de los dos tercios anteriores de la lengua y estimula la secreción de glándulas lagrimales, submandibulares y sublinguales.
Lesiones: parálisis facial, pérdida del gusto, cambios en la producción de lágrimas o saliva.
Nervio Vestibulococlear (VIII): está relacionado con el equilibrio y la audición.
Lesiones: pérdida auditiva, vértigo, mareo, tinnitus (zumbido en el oído) y problemas de equilibrio.
Nervio Hipogloso (XII): permite el movimiento de la lengua, lo cual es fundamental para el habla. La comunicación es una herramienta central para expresar emociones, pensamientos y necesidades.
Lesiones: desviación de la lengua, dificultad para hablar (disartria) y problemas para mover la lengua correctamente.
Afectaciones emocionales por daño en los pares craneales
El estudio de los pares craneales permite comprender la relación entre el sistema nervioso y funciones esenciales como el movimiento, los sentidos y la comunicación no verbal. Su correcta función es vital para el bienestar físico, emocional y psicológico del ser humano.
La interacción entre los pares craneales y otras estructuras cerebrales demuestra que el cuerpo y la mente trabajan de forma coordinada. Por lo tanto, una visión integral del ser humano es fundamental en el abordaje terapéutico.
¿Por qué importa en psicología?
Las alteraciones asociadas a estos nervios pueden generar preocupación por cómo los perciben los demás. Esto puede afectar la salud mental, ya que la persona puede comenzar a experimentar inseguridad, hipervigilancia sobre su apariencia y temor al juicio social, lo que incrementa la tensión emocional y la anticipación negativa en situaciones sociales.
Frustración: cuando algunas de las funciones (ver, oler, oir, movimiento de ojos, rostros y lengua) se alteran, la persona puede encontrarse con obstáculos inesperados en actividades que antes eran automáticas.
Duelo: el duelo suele imaginarse como la respuesta emocional ante la muerte de alguien querido. Sin embargo, el concepto es más amplio, el duelo también aparece cuando la persona pierde funciones, capacidades corporales o formas de relacionarse con el mundo. El cuerpo cambia, y con ese cambio también se transforma la manera en que la persona se percibe a sí misma.
Pérdida de autonomía: cuando una persona experimenta una alteración neurológica que afecta funciones corporales, puede aparecer una sensación de pérdida de autonomía. Actividades que antes se realizaban de forma natural pueden volverse más difíciles o requerir apoyo.
Tristeza: los cambios físicos o funcionales pueden vivirse como una pérdida de comodidad, control o de la forma en que la persona se percibe a sí misma. Pensamientos como “ya no soy como antes” o “todo era más fácil antes” pueden favorecer sentimientos de tristeza o desánimo.
Aislamiento: suele ser una consecuencia de la ansiedad, la inseguridad o el miedo al juicio social. Cuando la persona comienza a evitar interacciones o actividades por incomodidad o temor, se refuerzan pensamientos como “es mejor no salir” o “así nadie notará nada”, lo que puede intensificar el malestar emocional.
Autoestima: estas experiencias pueden generar dudas sobre la propia imagen o sobre la forma en la que los demás la perciben, lo que incrementa la tensión emocional en contextos sociales.
Abordaje desde la TCC para daño neurológico
Aunque el tratamiento de primera elección para las afecciones de este tipo debe de ser médico, la Terapia Cognitivo Conductual puede ser un apoyo complementario que ofrece varios beneficios.
Una de las principales herramientas es la psicoeducación emocional con el objetivo de que puedas reconocer estas emociones, entender su función y aprender estrategias para gestionarlas sin que afecten de manera intensa tu bienestar o autoestima.
Reconocer que este es un tipo de duelo es importante porque valida la experiencia emocional de quien vive la condición. Entender que estas reacciones son parte de un proceso humano permite abordar el impacto psicológico con mayor sensibilidad y ofrecer acompañamiento que favorezca la adaptación, la reconstrucción de autoestima y el cuidado de la salud mental.
Muchas veces, ante una situación que afecta la apariencia o la forma en interactuamos con el entorno pueden surgir pensamientos como “esto me limita demasiado”. Una vez identificados, utilizamos una reestructuración de pensamientos que nos permitirá tener pensamientos más equilibrados y realistas lo cual ayudará a reducir la ansiedad, tristeza y el impacto en la autoestima.
En lugar de evitar situaciones por inseguridad o temor al juicio de los demás, se planifican actividades de manera gradual para que desde la activación conductual puedas retomar espacios sociales y actividades cotidianas poco a poco. Esto permite recuperar la sensación de control, confianza y bienestar emocional.
El tratamiento también pone énfasis en el fortalecimiento de la autoestima, el objetivo es que puedas reconocer tus capacidades más allá de esta condición física, aprender a responder de manera más compasiva ante las dificultades y desarrollar herramientas que te ayuden a manejar momentos de frustración o inseguridad en tu vida diaria.
Conclusión
Las alteraciones que se presentan en los pares craneales no solo representan un desafío físico, sino también un proceso que puede tener repercusiones importantes en la salud mental y emocional de la persona. Aunque no siempre es posible eliminar por completo las condiciones físicas o las situaciones que generan males, si es posible brindar espacios de comprensión y recursos que protejan la salud mental para evitar que limiten su calidad de vida.
Cuidar la salud mental implica reconocer que el cuerpo y la mente están profundamente conectados. Cuando una dificultad física aparece, también puede despertar emociones intensas y cuestionamientos personales; por ello, ofrecer herramientas psicológicas se convierte en una forma de apoyar a las personas para que puedan reconstruir su seguridad interna.
Recuerda que en Clínica Minerva estamos comprometidos con tu bienestar psicológico y te acompañamos en el manejo de pensamientos automáticos que influyen en tu día a día, procurando que las decisiones y cambios que realices estén alineados con tu salud mental y tus necesidades reales. Este proceso puede brindarte mayor claridad, equilibrio y estabilidad emocional, construyendo un paso importante hacia un bienestar duradero.
Etiquetas:
#SaludMental #Psicoeducación #TerapiaCognitivoConductual #DificultadesFísicasyEmocionales #PensamientosAutomáticos #AdaptaciónEmocional #MejoresPsicólogosEnPuebla #ClínicaMinerva #PsicoterapeutasEnPuebla #PsiquiatrasEnPuebla #TerapeutasCognitivoConductuales