
En resumen: ¿Si pienso algo lo puedo atraer? La ley de la atracción es una filosofía popular que sugiere que nuestros pensamientos tienen la capacidad de influir directamente en nuestra realidad. Según esta creencia, pensar de manera positiva atrae eventos y circunstancias positivas, mientras que permitir espacio a pensamientos…
Autor: Psic. Marco Altamirano
¿Si pienso algo lo puedo atraer?
La ley de la atracción es una filosofía popular que sugiere que nuestros pensamientos tienen la capacidad de influir directamente en nuestra realidad. Según esta creencia, pensar de manera positiva atrae eventos y circunstancias positivas, mientras que permitir espacio a pensamientos negativos o intrusivos podría atraer resultados indeseables.
Por otro lado, los pensamientos intrusivos son fenómenos mentales comunes que todos experimentamos; son esos pensamientos no deseados, involuntarios y a veces perturbadores que aparecen de repente en nuestra mente. Varían en contenido y naturaleza, desde trivialidades hasta preocupaciones más serias relacionadas con la autoimagen, el futuro, la salud, entre otros.
A continuación hablaremos sobre lo potencialmente dañino que puede ser aplicar el concepto de la ley de la atracción a los pensamientos intrusivos.
La relación entre ley de la atracción y los pensamientos intrusivos
Para alguien que vive con TOC, los pensamientos intrusivos pueden ser más frecuentes y angustiantes. Es crucial, sin embargo, tener en cuenta que estos son síntomas de su condición, no son deseos reales o intenciones, y definitivamente no son cosas que la persona esté tratando de atraer a su vida.
La ley de la atracción da un peso significativo a nuestros pensamientos, sugiriendo que tienen un poder formativo sobre nuestro mundo. Esta creencia puede hacer que las personas se vuelvan extremadamente conscientes y cautelosas sobre sus pensamientos intrusivos, preocupadas de que puedan manifestarse en la realidad.
Lo anterior puede crear un ciclo de miedo y ansiedad, donde la mente está constantemente ocupada tratando de suprimir o evitar tales pensamientos.
Aquí está el problema con aplicar la ley de la atracción a estos pensamientos intrusivos: puede generar ansiedad, miedo o culpa innecesaria. Podrías empezar a preocuparte de que estos pensamientos no deseados, que son completamente naturales y fuera de tu control, de alguna manera atraerán resultados negativos. Es como culpar a alguien por los sueños que tienen mientras duermen; simplemente no es justo ni útil.
Desmitificando la conexión entre pensamientos intrusivos y ley de la atracción
No hay evidencia científica que respalde la idea de que los pensamientos por sí solos puedan influir directamente en la realidad física. Muchas afirmaciones sobre esta idea provienen de testimonios personales y anécdotas, los cuales, aunque pueden ser poderosos y convincentes, no constituyen evidencia sólida desde una perspectiva científica.
Si bien los pensamientos pueden influir en nuestras acciones y decisiones, no ‘atraen’ eventos o circunstancias, la ley de la atracción ignora los numerosos factores externos que influyen en nuestra vida, como el entorno, las circunstancias sociales y económicas, y otros factores que están fuera de nuestro control. Sostiene que nuestros pensamientos son supremamente poderosos, dejando a un lado que muchas veces, a pesar de nuestros pensamientos y esfuerzos más positivos, enfrentamos desafíos y adversidades debido a factores externos.
Es esencial comprender que los pensamientos intrusivos son de naturaleza involuntaria y no reflejan necesariamente nuestros deseos o intenciones reales. No tienen el poder inherente de manifestarse en acciones o realidades a menos que decidamos actuar basándonos en ellos.
De hecho, investigaciones desde las neurociencias sugieren que cuando una persona no está realizando una tarea específica y su mente deambula, la Red Neuronal por Defecto (una red de regiones cerebrales) se activa, lo cual hace que durante estos momentos haya más probabilidad de que surjan pensamientos intrusivos, ya que la mente puede vagar hacia preocupaciones, miedos o recuerdos no deseados.
Finalmente es más práctico centrarse en cómo podemos manejar y responder a los pensamientos intrusivos. Las estrategias como la meditación, la atención plena y la terapia cognitivo-conductual son herramientas valiosas para manejar estos pensamientos sin caer en la trampa de creer que determinarán nuestro destino.
En resumen, la supuesta relación entre los pensamientos intrusivos y la ley de la atracción puede parecer convincente, pero es importante abordarla con una visión crítica y basada en evidencia. Reconocer los pensamientos intrusivos como fenómenos temporales y separados de nuestra voluntad y acciones efectivas es crucial para mantener una mente sana y equilibrada.
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