Agradar a Todos- Bienestar Emocional- Terapia Piscológica- Psicológos en Puebla

AGRADAR A TODOS: UN CAMINO SEGURO HACIA LA DEPRESIÓN

Autor: Psic. Iván R.A.

En Terapia Cognitivo Conductual (TCC), trabajamos con estas reglas de vida con las cuales guiamos nuestras acciones, llamadas creencias intermedias, que cuando se vuelven rígidas e inflexibles pueden contribuir a problemas emocionales, como la depresión. Hoy, vamos a hablar sobre una regla de vida muy común: “Debo agradar a todo el mundo“.

En la entrada anterior hablamos sobre lo tramposo y complicado que es el pensamiento de la perfección, además que al tener la regla de vida ‘No debo tener errores’, alimentamos constantemente la depresión que puede desarrollarse a partir de ésta creencia. Para leer la entrada anterior da click en LA TRAMPA DE LA PERFECCIÓN: CÓMO LA CREENCIA DE ‘NO DEBO TENER ERRORES’ ALIMENTA LA DEPRESIÓN.

La trampa de complacer a todos: Impacto de la necesidad de agradar en la vida diaria

Esta creencia de “debo agradar a todo mundo” dicta que debemos complacer a todas las personas para ser aceptados y valorados, esto nos puede llevar a comportamientos complacientes y a una autocrítica severa, además que, las personas con esta regla de vida pueden experimentar altos niveles de ansiedad y agotamiento emocional.

La regla “debo agradar a todo el mundo” a menudo se genera durante la infancia y adolescencia como resultado de las experiencias de aprendizaje y las interacciones sociales. Los niños que crecen en ambientes donde el amor y la aprobación de los padres, maestros o compañeros de clase están condicionados a su comportamiento y cumplimiento de expectativas pueden desarrollar esta creencia. Por ejemplo, si un niño sólo recibe atención positiva y afecto cuando se comporta de manera complaciente y evita conflictos, puede internalizar la idea de que debe agradar a los demás para ser aceptado y querido.

En algunos contextos, la creencia de agradar a todos puede parecer adaptativa. Por ejemplo, en el entorno laboral, ser visto como alguien agradable y cooperativo puede facilitar la colaboración y la aceptación entre colegas. En situaciones sociales, ser considerado y atento puede ayudar a construir y mantener relaciones. Esta creencia en su versión adaptativa puede fomentar comportamientos prosociales y habilidades de comunicación efectiva, que son valiosas en la interacción social y profesional.

Sin embargo, cuando esta creencia se vuelve rígida y extrema, puede llevar a la ansiedad y la depresión. La necesidad constante de aprobación puede generar un miedo abrumador al rechazo y la crítica. Las personas que creen que deben agradar a todos pueden evitar expresar sus propias necesidades y deseos, lo que lleva a una acumulación de resentimiento y frustración.

Para poder ilustrar esto, te hablaré sobre Laura, una empleada en una oficina corporativa.

Laura es conocida por ser extremadamente servicial y siempre dispuesta a ayudar a sus compañeros y superiores. Constantemente acepta tareas adicionales, incluso cuando su propia carga de trabajo ya es considerable. Se queda hasta tarde en la oficina, trabaja durante los fines de semana y rara vez dice “no” a una petición.

En este ejemplo podemos observar conductas específicas cómo:

  • Acepta proyectos adicionales sin evaluar su capacidad actual.
  • Se ofrece como voluntaria para tareas que otros evitan.
  • Evita expresar sus propias necesidades o límites por miedo a desagradar a los demás.
  • Sobreprepara presentaciones y revisa su trabajo varias veces para evitar errores y críticas.
  • Solicita constantemente feedback positivo para sentirse validada.

Esto puede llevarla a tener consecuencias tanto emocionales; como son la ansiedad, el agotamiento y el resentimiento; como físicas, como fatiga y problemas de salud y a largo plazo, inclusive, llegar a desarrollar depresión y baja autoestima, lo que la llevaría a disminuir su rendimiento en el trabajo o hacerla sentir un estancamiento profesional.

Si Laura cambiase su creencia de ‘debo agradar a todos’ por uno más funcional como ‘aunque no le caiga bien a todos, soy una persona valiosa’ evitará los malestares emocionales y físicos que conlleva guiar su vida con la primera creencia.

Liberándonos de la necesidad de complacer: Beneficios de transformar la creencia ‘Debo agradar a todos’

Cuando logramos identificar y modificar la creencia de que tenemos que agradar a todo el mundo, haciendo que dejemos de realizar acciones para complacer a las demás personas, podemos reducir significativamente la ansiedad y el agotamiento emocional, en respuesta a esto, se aliviarán en nosotros los síntomas de depresión, fomentando una mayor autoestima y nuestro bienestar emocional.

Concluyendo esta entrada, cuando guiamos nuestra vida bajo la creencia de querer agradar a todo el mundo, nos da como resultado una sensación de incompletud, dolor emocional, autocrítica y aumentando sentimientos depresivos; cuando decidimos trabajarlo la TCC mediante la identificación de la creencia, el cuestionamiento de su objetividad y veracidad para poder comenzar a transformarla en una más funcional, es uno de los mejores caminos para poder cambiar nuestra perspectiva de la vida. Si notas que esta creencia está afectando de manera indeseable, considera trabajar en terapia para explorar y transformar éstas reglas internas.

Si has tomado la decisión de profundizar en este tema, de aprender a transformar tus creencias intermedias, agenda una consulta con nuestros especialistas en Clínica Minerva, estamos aquí para apoyarte en tu camino hacía el bienestar emocional y psicológico.

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